Un nuevo derecho de portabilidad de contenidos para los consumidores europeos

Volver a Actualidad — jueves 13 febrero — 2020 por Aurelio López-Tarruella
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La consecución de la Estrategia para el mercado único digital ha conllevado la adopción de una serie de instrumentos a tener muy presentes por parte de las plataformas de comercio electrónico que actúan en Europa.

En particular, cabe destacar la adopción, en 2018, del Reglamento de geobloqueo; y del Reglamento sobre el fomento de la equidad y la transparencia para los usuarios profesionales de servicios de intermediación en línea, y la Directiva sobre contenidos digitales en 2019. Pero el último hito de esta escalada legislativa se ha hecho esperar: el pasado 18 de diciembre se publicaba la Directiva 2019/2161 que modifica diversas directivas sobre protección del consumidor.

Si bien, esta última ha podido pasar desapercibida, introduce una modificación en la Directiva 2011/83 de importante calado: se trata del derecho de portabilidad de contenidos. Efectivamente, en ella se introduce dos nuevos apartados en el art. 13 con el siguiente texto:

“6.Salvo en las situaciones a que se refiere el apartado 5, letras a), b) o c), el comerciante facilitará al consumidor, a petición de este, cualquier contenido distinto de los datos personales que haya facilitado o creado el consumidor al utilizar el contenido digital o el servicio digital suministrado por el comerciante.
7.El consumidor tendrá derecho a recuperar dichos contenidos digitales sin cargo alguno, sin impedimentos por parte del comerciante, en un plazo de tiempo razonable y en un formato utilizado habitualmente y legible electrónicamente”.

Gracias a esta disposición, de carácter imperativa, los consumidores europeos gozarán del derecho irrenunciable a solicitar la migración a otra plataforma de los contenidos (imágenes, documentos, ficheros audiovisuales) que tienen albergados en servicios digitales tales como Dropbox, Google o Facebook. Con ello no sólo se evitan las situaciones de cautividad (lock-in) que sufren los consumidores europeos en sus relaciones con los gigantes tecnológicos; sino que también se fomenta la competencia entre plataformas, las cuales tendrán que innovar y mejorar constantemente sus servicios para evitar la fuga de sus clientes.

La adopción de este derecho complementa el ya existente derecho de portabilidad de datos personales previsto en el art. 20 del Reglamento General de Datos personales y supone una gran noticia para los consumidores europeos. No obstante, al igual que ocurre con el resto de instrumentos adoptados en el marco de la Estrategia del MUD, requerirá de la adopción de medidas por parte de las plataformas de e-commerce para adaptar sus modelos de negocio al nuevo marco regulatorio. En este caso, tienen de tiempo hasta el 28 mayo de 2022, fecha en la que empezará a aplicarse la nueva directiva.

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