DESPUÉS DE LAS FAKE NEWS LLEGAN, PARA QUEDARSE, LOS DEEPFAKES. PERO ¿HASTA QUÉ PUNTO ES LEGAL SU USO?

Return to News — Tuesday 16 March — 2021 by  María Molina García
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Hoy por hoy, cada vez es más frecuente encontrarnos frente a distopías propias de la ciencia ficción. La técnica de moda a la que nos referiremos se llama deepfake, palabra que surge de unir los términos ingleses “deep learning” y “fake”, y que consiste en el uso de un software que permite modificar los rasgos biométricos de una persona hasta convertirla en otra de forma hiperrealista.

Recientemente, hemos tenido la oportunidad de ver cómo en el anuncio de la marca Cruzcampo “resucitaban” a la faraona, Lola Flores. Si bien es la primera vez que en España una Agencia de publicidad utiliza esta herramienta, con anterioridad ya habíamos tenido la oportunidad de ver actuar a personajes fallecidos, tales como Carrie Fisher, interpretando a la Princesa Leia siendo 40 años más joven, en la película de la productora Disney Rogue One; o a Audrey Hepburn, comiendo chocolate en un anuncio para la marca británica Galaxy.

Probablemente, mucha gente se pregunte ¿es legal?, ¿quién ha dado permiso para utilizar sus imágenes?, o ¿cuáles son los límites en el uso de deepfakes? Pues bien, como es normal, la Ley va unos pasos por detrás de los avances tecnológicos por lo que no encontramos, expresamente, en nuestra Ley Española una regulación respecto al uso de deepfakes. No obstante, podemos encontrar un encaje dentro de los derechos de imagen, recogidos en la Ley Orgánica 1/82 de 5 de mayo de protección Civil del Derecho al Honor, Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen.

Si bien los derechos de imagen se extinguen con el fallecimiento del personaje, según el artículo 4 de esta Ley, el ejercicio de las acciones de protección civil del honor, intimidad o la imagen pasarán a manos de (i) en primer lugar, la persona física o jurídica -por ejemplo, productoras, discográficas o fundaciones, como en el caso de Salvador Dalí y la Fundación Dalí- designada en su testamento; (ii) de no existir o fallecida la persona designada, pasarán a su cónyuge, descendientes, ascendientes y/o hermanos; y (iii) a falta de todos los anteriores, el Ministerio Fiscal, quienes podrán gestionar el uso de los mismos incluso con fines comerciales.

En definitiva, la “legalidad” girará en torno a (i) si es un uso autorizado por parte de un familiar, legítimo heredero de sus derechos de imagen, para hacer un homenaje, por ejemplo, como es el caso del anuncio de Lola Flores; o (ii) si es un uso para humillar o enviar mensajes falsos, lo cual podría conllevar delitos de injurias o calumnias.

Por lo tanto, el uso de buena fe de la imagen de un personaje fallecido mediante la técnica deepfake, llevado a cabo sin humillar o vejar a la persona fallecida y con el consentimiento de sus herederos, no supone un problema. No obstante, se nos plantea la siguiente cuestión ¿si a los influencers se les obliga a advertir a sus seguidores de contenido publicitario, no se debería obligar a que las empresas en sus anuncios adviertan a sus consumidores de que están ante un deepfake?

Nos hacemos esta pregunta porque, si bien, por ejemplo, en el anuncio de Cruzcampo podemos sospechar que hay algo “raro” porque Lola Flores falleció hace 25 años y por el uso de la palabra empowerment, es cierto que podría pasar desapercibido cualquier anuncio o video en el que se utilice la técnica deepfake con un personaje famoso de actualidad (actor, político, empresario, etc.) en el que, por ejemplo, apareciese haciendo unas declaraciones políticamente incorrectas. Evidentemente, este video sería constitutivo de un delito de injurias o calumnias, ya que puede generar una confusión real entre los espectadores y que además podría llevar a que sus simpatizantes cambiaran su voto.

Es evidente que el uso cada vez más frecuente, o descontrolado, de esta técnica tan ambiciosa puede llegar a difuminar peligrosamente el límite entre lo real y lo ficticio, lo cual ha despertado alertas por posibles amenazas para la privacidad.

Grandes empresas como Microsoft, Google o Facebook ya están trabajando para crear tecnología capaz de detectar este tipo de vídeos falsos y no participar en la divulgación de campañas de desinformación y manipulación de masas. El CEO de Google ha declarado que “la detección de deepfakes es uno de los desafíos más importantes que su empresa tiene por delante”.

Finalmente, a título individual, lo que podemos hacer es, como siempre, aferrarnos al sentido común.

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