DIGITALIZACION, SOSTENIBILIDAD Y PROPIEDAD INDUSTRIAL: ¿EL FUTURO DE ESPAÑA?

Volver a Actualidad — miércoles 31 marzo — 2021 por  Juan Luis Gracia
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A estas alturas pocos discutirán que España ha sido uno de los países más golpeado económica y socialmente por la pandemia, pero, como suele decir un gran amigo mío, no me vengas con la P de problemas sino con la S de soluciones.

Y en este sentido no todo ha sido negativo.

Recientes estudios ofrecen indicadores positivos en España en cuanto a digitalización y sostenibilidad.

La digitalización se ha convertido en un factor clave para impulsar la productividad y reactivar la economía y España no solo se ha posicionado por encima de la media europea en rendimiento digital, sino que muchas empresas van a invertir en ello (vid. Barómetro #EActíVate para la Recuperación Económica.

Aspectos como contar con conexión de banda ancha rápida y ultrarrápida, fomentar el comercio online responsable y formar a los empleados en tecnologías de la información y comunicación, forman parte de las soluciones y retos necesarios de este proceso de digitalización para avanzar hacia un futuro más competitivo y rentable.

Este mismo estudio analiza que durante el año 2020 se han aumentado las solicitudes de patentes respecto del 2019, y que uno de los sectores que será capital en el futuro es el de los vehículos eléctricos.

En esa misma línea, otros estudios confirman que se han aumentado las solicitudes en el sector de las energías renovables, especialmente en el campo de la energía solar y térmica, situando a España entre los principales países por origen de las solicitudes.

España tiene una oportunidad única para ser un motor en este sector. No solo contamos con personal cualificado sino con todas las condiciones, incluidas medioambientales, para conseguirlo. Sector público y privado deberían unir fuerzas y fomentar la creación de auténticos clusters y hubs tecnológicos de los que se beneficien todos los operadores, incluyendo startups.

No obstante, como sucede con la adecuada y sostenible digitalización de nuestra sociedad, resulta muy importante en este trayecto tener una cultura sensible a la propiedad industrial y nuevas tecnologías. Las empresas de todos los tamaños deben concienciarse de que la inversión en protección y defensa de la propiedad industrial y nuevas tecnologías forma parte de esa solución. Y por ello nuestro tejido empresarial debe convencerse, de una vez por todas, de que la inversión en innovación y protección no es un gasto sino un activo de futuro que lo hará más competitivo y rentable.

Somos un gran país y no deberíamos olvidarlo nunca. Pero necesitamos líderes valientes que apuesten fuerte por un futuro más tecnológico y sostenible donde haya una verdadera cultura de protección y defesa de la innovación. Leía en un cartel de un pequeño bar hace poco “si la cultura es cara, no digamos la ignorancia”. ¡Apostemos por un futuro mejor!

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