LA TOKENIZACIÓN SE CUELA EN EL MUNDO DE LA MODA

Volver a Actualidad — jueves 16 septiembre — 2021 por  Baylos
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El sector de la moda se encuentra en proceso de evolución a fin de adecuarse a las nuevas tecnologías, cada vez más presentes en la sociedad actual.

Esta vez, llamaron mi atención las siglas “NFT” que hacen referencia al anglicismo “Non Fungible Tokens” o, lo que es lo mismo “Tokens No Fungibles (TNF)” en castellano, que viene a ser un documento digital mediante el cual se da valor a obras o elementos creados en el mundo digital, autentificado mediante tecnología blockchain y proporcionando al autor un certificado sobre su propiedad, configurándose como una prueba de propiedad. Por tanto, no se trata de obras físicas, sino virtuales.

Conviene destacar el carácter no fungible de estos tokens, en contraste con el carácter fungible de tokens como, por ejemplo, las criptomonedas.

Un token no fungible es irreemplazable e insustituible. Es un bien único, que no se consume por su uso, al igual que una obra de arte.

Un token fungible se puede dividir en subunidades, es decir, todos los tokens son iguales entre sí y no se diferencian uno de otro. Son fraccionables y pueden intercambiarse entre sí, incluso en el mundo real. Por ello, no gozan del carácter exclusivo que poseen los tokens no fungibles.

Volviendo al tema, los autores propietarios de un NFT subastan su obra en diferentes plataformas de comercio electrónico como OpenSea, Rarible, YellowHeart o Basic.Space, de tal manera que el valor de la obra lo determinan los usuarios que van pujando por ella. El comprador obtiene una licencia implícita y no exclusiva para su uso, dado que los derechos de autor no se transmiten al comprador, a falta de pacto expreso, y los sigue ostentando el vendedor.

Adicionalmente, se han creado plataformas dirigidas a extender la tokenización, como la plataforma Clubhouse, la cual afirma que: «La tokenización hace que se pueda poseer un contenido digital que existe en Internet, lo que supone un avance a una escala financiera enorme que puede constituir la base de una de las tendencias más importantes de las finanzas en los próximos años».

¿Qué lo hace especial en el mundo de la moda? A diferencia de los tokens fungibles, como ya se ha señalado, los NFT son únicos e irrepetibles, concediendo estas características cierta exclusividad a las creaciones artísticas del sector de la moda –sobre todo en la vertiente coleccionista (a menudo se llaman criptocoleccionables)–, creando así un nuevo modelo de negocio de la mano de la combinación moda–tecnología.

De esta manera, a través de los NFT se pueden representar activos físicos, es decir, promocionar productos o vender bocetos de diseño digital e incluso crear un nuevo formato digital para la visualización de los desfiles en pasarelas del mundo de la moda.

De hecho, han surgido marcas de moda digital que no tienen renombre en el mundo convencional o que, ni siquiera están materializadas en el mundo físico. De esta manera pueden vender moda digital. De otra parte, firmas como Gucci han participado con creadores digitales y plataformas de comercio electrónico para diseñar ropa digital.

Sin embargo, estos activos digitales, a la vez que ventajas, pueden generar nuevos problemas jurídicos.

Llama la atención la controversia que podría surgir con la firma Hermés, titular del popular bolso Birkin. Este bolso es una creación de Jean-Louis Dumas, quien coincidió con la famosa actriz y cantante británica Jane Birkin en un vuelo en el cual la artista le confesó la incomodidad que le producían los bolsos “finos” al no ser lo suficientemente grandes y cómodos para viajar. A raíz de esta conversación, el diseñador creó el que hoy en día es uno de los bolsos más reconocidos y deseados del mundo: el modelo Birkin, de Hermés. Este bolso no sólo es atractivo para los coleccionistas sino también para los inversores, dado que su valor de inversión aumenta en torno a un 14.2% al año.

Muchos años después, Eric Ramírez y Mason Rothschild discutían sobre el costo de crear cualquier obra física y, en cuanto les vino la idea de crear el bolso virtual “Baby Birkin”, lo hicieron, impulsivamente y sin limitaciones (una de las ventajas que suponen las creaciones digitales protegidas por NFT).

Y bien, mientras en el año 1981, la señora Dumas realizaba un bolso que se ajustara a las necesidades que le había sugerido Birkin, en el año 2021 dos artistas deciden usar el diseño del icónico bolso, denominándolo “Baby Birkin”, para crear una animación pixelada en 3D en la cual se desarrolla un feto durante cuarenta semanas, acompañada de un sonido de temática espacial. La obra, protegida por NFT, fue sometida a subasta en Basic.Space y se terminó vendiendo por el equivalente a 23.500$. Es verdad que no se ajusta a las necesidades de la actriz británica ni se puede lucir por la calle, pero los dos artistas han creado una obra de la cual son propietarios y que está en el punto de mira de los coleccionistas. Esta idea triunfa en el mundo de la moda de lujo en la cual adquirir un bien intangible que se pueda conservar y coleccionar es irresistible, sobre todo cuando hay una lista de espera para adquirir un bolso Birkin en el mundo real.

Además, a diferencia de los activos físicos, este bolso es único y no se puede intercambiar, pero sí se puede vender y, sobre todo, revalorizar.

Lo curioso de este caso es que no hubo licencia ni autorización de por medio de la firma francesa, resultando en una posible infracción de marca pues ¿son legales estas creaciones digitales si la marca no tiene nada que ver con ellas? Al fin y al cabo, la marca Birkin está registrada como marca denominativa y los creadores de la animación digital “Baby Birkin” podrían entrar en conflicto con la firma francesa.

A modo de conclusión, resulta curioso ver la evolución del mundo de la moda, en especial la moda de lujo, de la mano de la tecnología. Las ventajas para los artistas en cuanto a ahorro en los costes de producción o a la rapidez con la que los clientes pueden comprar sus obras contrasta con el interrogante de los posibles problemas jurídicos que puedan surgir. A medida que se vayan resolviendo estas controversias veremos el camino jurídico que se va marcando en el mundo de la tokenización y la repercusión de la moda digital en el mundo real.

Autor: Claudia García

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