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Hacco y las falsificaciones: ¿ganga o problema legal?

lunes, 24 de marzo de 2025

En los últimos meses, Hacco ha emergido como una aplicación de compras en línea con un catálogo diverso y precios altamente atractivos. Su propuesta ha captado la atención de consumidores que buscan las últimas tendencias sin realizar grandes inversiones.

Curiosamente, muchos compradores son plenamente conscientes de que gran parte de los productos que están adquiriendo son en realidad una imitación. Para muchos, la prioridad es conseguir artículos que imiten marcas reconocidas a un costo accesible, sin considerar las implicaciones de esta práctica. Este fenómeno refleja un cambio en la percepción del valor de los productos, en el que la apariencia prima sobre la autenticidad, ignorando factores como la calidad y los posibles riesgos legales.

¿Cómo funciona Hacco?

Prima facie, Hacco opera como cualquier otra plataforma de comercio electrónico con una interfaz amigable que facilita la exploración de productos. A través de su algoritmo, la app recomienda artículos basándose en el historial de navegación y las compras previas.

La particularidad de la plataforma al buscar directamente marcas reconocidas es que los resultados no muestran disponibilidad de estos productos. Aquí es donde entran en juego las redes sociales, que se han convertido en una vía clave para acceder a ciertos artículos, donde en plataformas como X (Twitter), TikTok o Telegram, sus usuarios comparten enlaces y palabras clave que permiten encontrar productos que imitan marcas populares dentro de Hacco.

Además, los “influencers” y creadores de contenido juegan un papel fundamental al popularizar estas compras. Mediante publicaciones denominadas “hauls” en las que muestran grandes cantidades de productos adquiridos a precios sorprendentemente bajos, presentan estos artículos como oportunidades imperdibles, omitiendo cualquier mención a su autenticidad. Este tipo de contenido no solo incentiva la compra de falsificaciones, sino que también contribuye a normalizar la adquisición de productos fraudulentos sin considerar sus consecuencias.

¿Por qué es un problema la compra de falsificaciones?

La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) y el Ministerio de Industria y Turismo han desarrollado campañas bajo el lema ““El daño de las falsificaciones es real” para informar sobre las consecuencias de adquirir productos falsificados, abarcando aspectos como la seguridad, el impacto medioambiental y las repercusiones económicas.

Sin embargo, todavía hay consumidores que desconocen los riesgos asociados a esta práctica. La compra de falsificaciones no solo afecta a las marcas, sino que también puede representar peligros para los propios compradores y la economía en general:

·       Calidad y seguridad: Muchas falsificaciones o imitaciones están fabricadas con materiales de baja calidad, lo que afecta su durabilidad y, en algunos casos, representa riesgos para la salud, especialmente en productos como cosméticos o electrónicos

·       Implicaciones legales: En algunos países, la compra y posesión de falsificaciones pueden derivar en sanciones. Además, las Aduanas pueden confiscar mercancía sospechosa. 

·       Impacto económico y social: La falsificación fomenta la competencia desleal y puede estar vinculada a redes de explotación laboral y economía sumergida.

La importancia de la conciencia y las consecuencias legales

Más allá del fraude comercial, es fundamental generar conciencia sobre las repercusiones de la compra de productos falsificados. Algunos aspectos clave a considerar son:

·       Ser un consumidor informado: Conocer los riesgos asociados a las falsificaciones y las prácticas de ciertas plataformas puede ayudar a tomar decisiones de compra más responsables.

·       Reflexionar sobre las consecuencias legales: Comprar, vender o promocionar productos falsificados puede derivar en sanciones económicas, multas e incluso la confiscación de los artículos en controles aduaneros.

·       Responsabilidad compartida: No solo las marcas deben combatir la falsificación, sino que los consumidores tienen un papel clave al evitar la demanda de estos productos. Elegir imitaciones contribuye a un mercado irregular con consecuencias económicas y sociales.

Fomentar el comercio legítimo: Optar por marcas y distribuidores autorizados no solo garantiza la calidad del producto, sino que también contribuye a una economía más ética y sostenible.

Conclusión

Hacco ha revolucionado la forma en que muchas personas compran online, ofreciendo una experiencia de compra atractiva y accesible. No obstante, su modelo de negocio ha generado preocupaciones sobre la venta de falsificaciones y la seguridad de los consumidores. A pesar de que muchos usuarios priorizan el precio y la estética por encima de la autenticidad, es esencial considerar los riesgos asociados. La compra de falsificaciones no solo perjudica a las marcas, sino que también es una decisión que tiene implicaciones para toda la sociedad. La mejor compra es aquella que respeta la propiedad industrial, garantiza calidad y protege los derechos tanto de los consumidores como de las marcas legítimas.

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